Baterías de sodio de CATL: El fin de la hegemonía del litio en los coches eléctricos

Última actualización: 2 de julio de 2026
  • CATL impulsa el despliegue masivo de la tecnología Naxtra para reducir drásticamente el coste de los vehículos eléctricos.
  • El sodio ofrece una seguridad térmica superior y un rendimiento excepcional en climas gélidos comparado con el litio.
  • La versatilidad de estas baterías permite su aplicación desde coches urbanos y motos hasta el almacenamiento energético a gran escala.

Baterías de sodio

Llevamos tiempo escuchando que el gran freno para que todo el mundo se pase al coche eléctrico es el precio, y no es mentira. El litio, aunque ha sido el rey, es un material caro, difícil de conseguir y que depende de tensiones geopolíticas que ponen los pelos de punta. Pero parece que el gigante chino CATL ha decidido pasar de las excusas y ha puesto fecha para que el sodio, que básicamente es sal, tome el relevo en la gama de entrada.

No hablamos de un experimento de laboratorio que se quedará en el cajón, sino de una estrategia industrial masiva. El objetivo es democratizar la movilidad eléctrica, permitiendo que aquellos que no pueden gastarse una fortuna en un coche premium tengan acceso a vehículos asequibles, seguros y, sobre todo, fiables, sin que la batería sea un agujero financiero en la factura final.

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La tecnología Naxtra y la guerra de los costes

Tecnología de baterías

La joya de la corona de CATL se llama Naxtra. Esta batería de ion-sodio no busca quitarle el trono a las celdas de níquel o manganeso en los coches de lujo, sino sustituir a las LFP en los segmentos más económicos. Mientras que el coste de las celdas de litio ha bajado mucho, CATL afirma haber logrado reducir el precio de sus celdas de sodio hasta los impactantes 10 dólares por kWh, aunque estimaciones más realistas a corto plazo sitúan el coste entre los 40 y 50 dólares.

Si echamos cuentas, el ahorro es brutal. Una batería de 50 kWh, que hoy en día podría costar más de 5.000 euros basándonos en el precio del litio, podría bajar a cifras ridículamente bajas si se cumple la promesa de los 10 euros. Esto abriría la puerta a que veamos coches eléctricos decentes, con potencias rondando los 100 CV, por precios que podrían oscilar entre los 15.000 y 18.000 euros, algo que cambiaría las reglas del juego por completo.

Para lograr esto, la empresa ha tenido que solventar cuellos de botella industriales bastante complicados. Wu Kai, el científico jefe de la firma, ha confirmado que ya han dominado el control de la humedad y la consistencia en la fabricación a gran escala. No es moco de pavo, porque pasar de un prototipo a fabricar millones de unidades con seguridad y estabilidad es donde la mayoría de las tecnologías, como las de estado sólido, se quedan atascadas.

Rendimiento extremo: Adiós al miedo al invierno

Baterías resistentes al frío

Uno de los puntos donde el sodio le mete un baile al litio es en la gestión de la temperatura. Cualquiera que tenga un eléctrico sabe que, cuando llega el frío, la autonomía se va por la ventana. Las baterías Naxtra son capaces de operar en un rango que va desde los -40ºC hasta los 70ºC. Lo más increíble es que pueden mantener más del 90% de su rendimiento incluso a -20ºC, algo que hoy en día es prácticamente ciencia ficción.

Además de aguantar el frío, estas pilas son mucho más estables térmicamente. Al eliminar materiales que tienden a prenderse con facilidad, el riesgo de que un accidente termine en un incendio catastrófico se reduce drásticamente. Es una apuesta por la seguridad que, sumada a su bajo coste, las hace ideales para el uso diario en ciudad.

En cuanto a la autonomía, no esperemos 1.000 kilómetros, pero tampoco nos quedaremos cortos. Con una densidad energética de 175 Wh/kg, CATL estima que un coche convencional podría superar los 400 kilómetros de alcance, con proyecciones futuras que apuntan a los 500 o incluso 600 kilómetros. Para un coche urbano o un comercial ligero, es más que suficiente para cubrir las necesidades de la gran mayoría de usuarios.

Más allá del coche: Un despliegue total

Almacenamiento de energía

CATL no piensa quedarse solo en los turismos. Su hoja de ruta es ambiciosa y abarca varios frentes donde el sodio brilla especialmente debido a que el peso no es tan crítico como la economía:

  • Vehículos comerciales y urbanos: Furgonetas y coches pequeños donde cada euro cuenta.
  • Movilidad de dos ruedas: Patinetes y motos eléctricas que podrán jubilar las viejas baterías de plomo.
  • Intercambio de baterías: Sistemas de swap más baratos y eficientes.
  • Almacenamiento estacionario: Guardar la energía de placas solares en casa o en redes industriales.

De hecho, ya han firmado un acuerdo colosal con HyperStrong para suministrar 60 GWh de baterías de sodio destinadas al almacenamiento energético. En este sector, que el sodio sea abundante y barato es la clave, permitiendo que la transición energética deje de ser un lujo para unos pocos y se convierta en una realidad viable para todos.

Otro aspecto que deja boquiabiertos es su durabilidad. CATL habla de superar los 10.000 ciclos de carga, y en algunas configuraciones incluso aspiran a los 15.000 ciclos, lo que supondría unos 20 años de vida útil. Traducido a kilómetros, estaríamos hablando de más de 3 millones de kilómetros antes de que la batería empiece a degradarse seriamente. Para lograrlo, han implementado el diseño One Shell, Two Cells, que optimiza el espacio y la transferencia de calor dentro de la carcasa.

El despliegue masivo está previsto para 2026, aunque ya hay movimientos en marcha. Se espera que más de 30 modelos de marcas como Geely, Chery o GAC monten estas baterías muy pronto. Aunque el litio siga siendo eficiente y haya bajado de precio recientemente, el sodio es la herramienta perfecta para romper la barrera económica y hacer que la electrificación masiva sea, por fin, una realidad tangible en nuestras calles.