ITV y pegatina medioambiental: colores, usos y obligaciones

Última actualización: 30 de marzo de 2026
  • La pegatina de la ITV (señal V-19) indica año y mes de caducidad de la inspección, mediante color y números romanos perforados.
  • El distintivo medioambiental de la DGT clasifica los vehículos según sus emisiones en cuatro categorías: 0, ECO, C y B.
  • La etiqueta ambiental es clave para circular en Zonas de Bajas Emisiones, pero no es necesaria para superar la ITV.
  • La pegatina ambiental se obtiene en Correos, talleres, gestores u otras entidades autorizadas, con un coste base de 5 euros.

ITV y pegatina medioambiental

Si tienes coche o moto en España, tarde o temprano te toca enfrentarte a dos temas que se cruzan constantemente: la ITV y la pegatina medioambiental de la DGT. Cada una sirve para algo distinto, pero es normal que haya lío con las pegatinas, los colores, las multas y si hace falta llevar o no la etiqueta ambiental para pasar la inspección.

En las siguientes líneas vamos a desgranar de forma clara qué es la pegatina de la ITV, qué significan sus colores, qué es el distintivo ambiental de la DGT, para qué sirve realmente, cómo se consigue, cuánto cuesta y, sobre todo, si es obligatorio llevarlo cuando vas a pasar la ITV o solo te lo exigen en ciertas zonas de las ciudades.

Qué es la ITV y para qué sirve realmente

La Inspección Técnica de Vehículos, más conocida por todos como ITV, es un control periódico obligatorio que verifica el estado técnico del vehículo. Su objetivo principal es garantizar que el coche, la moto o el vehículo ligero circula con unas condiciones mínimas de seguridad y que sus emisiones no superan los límites legales.

Durante la inspección se revisan elementos como los frenos, neumáticos, alumbrado, dirección, suspensión, emisiones y estructura básica del vehículo. Es una revisión pensada para reducir el riesgo de accidentes por fallos mecánicos y también para limitar, en lo posible, el impacto ambiental de los vehículos más antiguos o peor mantenidos.

Pasar la ITV no es opcional: se trata de un trámite obligatorio para todos los vehículos que circulan por las carreteras españolas. Cada tipo de vehículo tiene una periodicidad concreta (más o menos frecuente según la antigüedad, combustible y categoría), pero todos los que están dados de alta para circular deben acudir cuando les toca.

Si se circula con la ITV caducada o sin haber acudido a la revisión, los agentes de tráfico pueden imponer una multa económica catalogada como infracción leve. Lo habitual es que esta sanción ronde los 80 euros, aunque puede variar según el caso y la situación en la que se detecte la irregularidad.

Además, cuando la ITV está desfavorable o negativa, el vehículo no debería circular salvo para ir al taller o volver a la estación de ITV, ya que en ese estado se considera que no reúne las condiciones mínimas de seguridad para compartir vía con el resto de usuarios.

La pegatina de la ITV: qué es y qué información ofrece

Cuando el vehículo supera la inspección con resultado favorable, el inspector entrega al conductor una pegatina oficial que acredita que la ITV está en vigor. Esta pegatina debe colocarse en un lugar visible del vehículo, tanto si se trata de un turismo como de una motocicleta u otro tipo de vehículo.

Este adhesivo se identifica formalmente como señal V-19. Su función es permitir que los agentes y autoridades de control puedan comprobar de un vistazo rápido si ese vehículo tiene la ITV en regla. Es un elemento pensado precisamente para facilitar las comprobaciones sin necesidad de parar a todos los conductores.

Las autoridades recomiendan colocar la pegatina en una zona bien visible del parabrisas en el caso de los coches, normalmente en la parte superior derecha desde el interior. En las motos, al no disponer de parabrisas amplio, suele colocarse en alguna parte del carenado o zona frontal donde no moleste y resulte fácilmente visible.

Además de confirmar que la inspección ha sido favorable, esta pegatina también recoge ciertas datos clave sobre cuándo caduca la ITV y dónde se pasó. Gracias a esos detalles, tanto el conductor como los agentes pueden saber con precisión hasta qué fecha es válida.

Colores de la pegatina de la ITV y su significado

Una de las dudas más habituales es por qué hay pegatinas de la ITV de diferentes colores. A día de hoy existen tres colores principales: amarillo, rojo y verde. Cada uno corresponde a un conjunto de años concretos y se van alternando de forma cíclica.

Según lo establecido por las entidades públicas encargadas de la ITV, como la empresa pública VEIASA en algunas comunidades autónomas, el color indica el año en el que vence la inspección. No es simplemente una cuestión estética: sirve para que, de lejos, se pueda intuir rápidamente si la pegatina corresponde al año actual o no.

Por ejemplo, las pegatinas amarillas se asignan a las ITV que caducan en 2023, 2026, 2029 y así sucesivamente, siguiendo un patrón periódico. Este color se repetirá cada cierto número de años, de forma que el sistema se mantiene ordenado y fácil de interpretar.

Las pegatinas de color rojo se asocian a ITV con fecha de caducidad en 2024, 2027, 2030 y años equivalentes en la siguiente vuelta del ciclo. De la misma manera, es un indicador visual de que la validez se corresponde con esos ejercicios concretos.

Por último, las pegatinas verdes representan las inspecciones que vencen en 2025, 2028, 2031 y así en adelante. De este modo, cada color agrupa los vehículos cuya ITV expira en unos años determinados, lo que facilita mucho las comprobaciones desde fuera.

En resumen, el color no indica nada sobre el tipo de vehículo ni sobre su nivel de emisiones, sino simplemente el año de finalización de la validez de la inspección técnica siguiendo un esquema rotatorio de años asignados.

Qué información incluye la pegatina de la ITV

Más allá del color de fondo y del año al que corresponde, la pegatina de la ITV incorpora otros datos muy útiles. En el borde exterior aparecen números romanos que representan los meses del año, del I al XII. Estos números sirven para marcar en qué mes concreto caduca la ITV.

Cuando te entregan el adhesivo, verás que está perforado o señalado en uno de esos números romanos. Ese perforado indica la mensualidad exacta en la que el vehículo debe volver a pasar la inspección. Así, no solo sabes el año por el color, sino también el mes por la posición de la marca.

Además, en la pegatina figura el número de la estación de ITV donde se realizó la inspección técnica. Esto permite identificar en qué centro se llevó a cabo la revisión y aporta trazabilidad en caso de que haya que consultar el historial de inspecciones.

En muchos casos, también aparece el escudo o emblema de la comunidad autónoma donde se ha efectuado la revisión. Este elemento visual refuerza la identificación territorial del centro de ITV y forma parte del diseño estándar del adhesivo V-19.

Todo este conjunto de elementos (color, año, mes, estación de ITV y comunidad autónoma) hace que la pegatina sea una herramienta muy completa para controlar la vigencia de la inspección sin necesidad de consultar papeles adicionales.

Qué es el distintivo medioambiental de la DGT

Además de la pegatina de la ITV, en los últimos años ha cobrado mucha importancia otro adhesivo muy presente en parabrisas y carenados: el distintivo medioambiental de la DGT, también llamado etiqueta ambiental.

Esta pegatina no tiene nada que ver con la superación de la ITV, sino que responde a una clasificación de los vehículos según sus emisiones contaminantes. La Dirección General de Tráfico asigna estos distintivos en función del potencial contaminante del vehículo, considerando el tipo de motor, el combustible y la normativa Euro que cumple.

A efectos prácticos, la etiqueta ambiental sirve para diferenciar a los vehículos que se consideran más limpios del resto del parque móvil. Aproximadamente, alrededor del 50 % de los vehículos más contaminantes no reciben ningún distintivo, mientras que el resto se catalogan en una de las categorías disponibles.

Este sistema de pegatinas se ha convertido en una de las herramientas clave para las políticas restrictivas de circulación en muchas ciudades españolas. Se usa sobre todo para controlar el acceso a las denominadas Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) y otras áreas con limitaciones de tráfico por motivos de calidad del aire.

Aunque su colocación en el parabrisas no es, a día de hoy, obligatoria en todo el territorio, sí se recomienda llevar la pegatina bien visible en el vehículo para evitar problemas al acceder a zonas restringidas. En algunas ciudades y en determinados escenarios de contaminación, de hecho, la identificación clara del distintivo puede ser fundamental.

Tipos de etiquetas medioambientales de la DGT

La DGT ha establecido cuatro tipos de distintivos ambientales, ordenados de mayor a menor eficiencia y menor nivel de emisiones. Cada uno se identifica por un color y una denominación específica, y determina en gran medida las ventajas o restricciones de circulación del vehículo.

En la parte más alta de la escala está la etiqueta 0 Emisiones (cero emisiones), de color azul. Se asigna a vehículos totalmente eléctricos de batería, eléctricos de autonomía extendida, híbridos enchufables con autonomía eléctrica elevada y algunos vehículos de pila de combustible (hidrógeno). Son los que disfrutan de mayores ventajas en muchas ciudades.

Por debajo se encuentra el distintivo ECO, con fondo verde y azul. Esta categoría agrupa a los híbridos no enchufables, híbridos enchufables con menor autonomía eléctrica, vehículos con sistemas de gas (GLP, GNC, etc.) y algunos otros modelos con configuración de bajas emisiones. También cuentan con beneficios en accesos, aparcamiento y restricciones de tráfico.

La etiqueta C, de color verde, se otorga a turismos y vehículos ligeros de gasolina y diésel relativamente modernos que cumplen normas de emisiones más exigentes (Euro más recientes). Son vehículos considerados menos contaminantes que los antiguos, pero no tan limpios como los ECO y 0 Emisiones.

Finalmente, el distintivo B, de color amarillo, se reserva para vehículos de gasolina o diésel algo más antiguos, que cumplen estándares algo menos estrictos, pero todavía dentro de los requisitos mínimos fijados por la DGT. Tienen menos ventajas que las categorías superiores y, con el tiempo, pueden ir encontrando más limitaciones en algunas zonas.

Los vehículos que no encajan en ninguna de estas categorías, por edad o por niveles de emisiones, no reciben ninguna pegatina ambiental. Estos suelen ser los que sufren más restricciones de circulación en episodios de alta contaminación o en las zonas de bajas emisiones más estrictas.

Zonas de Bajas Emisiones y papel de la etiqueta ambiental

Las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) son áreas de los núcleos urbanos en las que se limita el acceso de los vehículos más contaminantes para reducir las emisiones y mejorar la calidad del aire. Esta herramienta está recogida dentro de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética.

La normativa establece que, a partir de 2023, todas las ciudades con más de 50.000 habitantes deben contar al menos con una ZBE. Esto supone que, progresivamente, cada vez más conductores estarán condicionados por el distintivo ambiental de su vehículo a la hora de moverse por el centro de las ciudades.

En estas zonas, el distintivo medioambiental se convierte en la referencia para decidir qué vehículos pueden entrar, en qué horarios y bajo qué condiciones. En algunos casos, se prohíbe el acceso a vehículos sin etiqueta; en otros, se restringe a ciertos niveles de etiqueta según el grado de contaminación del momento.

Además de las limitaciones de circulación, muchas ciudades vinculan a la etiqueta ambiental beneficios fiscales o ventajas de movilidad, como descuentos o gratuidad en aparcamientos regulados, autorización para circular en episodios de alta contaminación o acceso a carriles reservados.

A día de hoy, Madrid, Barcelona y algunas localidades de sus áreas metropolitanas ya tienen ZBE plenamente activas, y otras ciudades están en fase de implementación o adaptación de sus ordenanzas para cumplir con la ley estatal.

¿Es obligatorio llevar la pegatina medioambiental en el coche?

La normativa estatal no obliga, de forma general, a llevar físicamente colocada la pegatina ambiental en el parabrisas, pero en la práctica resulta muy recomendable tenerla instalada y visible. La razón es sencilla: las cámaras y los agentes necesitan identificar rápidamente la categoría ambiental del vehículo.

En muchas zonas de bajas emisiones y en determinados ayuntamientos, la presencia de la pegatina se considera casi imprescindible, porque facilita los controles y reduce malentendidos en inspecciones visuales. Aunque puedan consultar la base de datos por matrícula, la pegatina hace que todo sea más ágil.

En algunos entornos urbanos muy regulados, no llevarla colocada pese a tener derecho a ella puede darte problemas prácticos, como sanciones por entrar en una ZBE si el sistema no reconoce correctamente tu vehículo o confusiones con agentes que no vean el distintivo a simple vista.

Por ello, aunque no siempre se exija de forma literal en la normativa general, se aconseja encarecidamente solicitar la etiqueta y pegarla en el lugar recomendado (normalmente, zona inferior derecha del parabrisas, vista desde el interior), siempre que el vehículo tenga derecho a ese distintivo.

¿Hace falta el distintivo medioambiental para pasar la ITV?

Aquí es donde suele haber más confusión. A día de hoy, no es necesario llevar la etiqueta medioambiental para pasar la ITV. La inspección técnica y el distintivo ambiental son dos cosas distintas, reguladas por normas diferentes y con finalidades separadas.

La ITV se centra exclusivamente en verificar las condiciones técnicas, de seguridad y de emisiones del vehículo en el momento de la inspección. Es decir, comprueba que el coche o la moto no suponen un peligro por fallos mecánicos y que cumplen con los límites de contaminación establecidos para su categoría.

El distintivo ambiental, en cambio, es un sistema de clasificación ligado sobre todo a la gestión del tráfico en ciudades y a las restricciones por contaminación. No interviene en el proceso de inspección técnica y su presencia o ausencia en el parabrisas no afecta al resultado de la ITV.

Cuando lleves el vehículo a la estación, el personal va a revisar frenos, dirección, suspensión, neumáticos, luces, sistemas de seguridad y emisiones, pero no va a exigirte que lleves pegada la etiqueta ambiental ni te va a suspender la inspección por no tenerla.

Eso sí, aunque la etiqueta medioambiental no sea requisito para superar la ITV, es conveniente mantenerla actualizada y disponible, especialmente si sueles circular por ciudades con ZBE u otras restricciones de tráfico según nivel de emisiones. No tener la pegatina (o circular con un vehículo muy contaminante sin derecho a ella) puede suponer sanciones fuera del ámbito de la ITV.

Cómo conseguir la etiqueta ambiental de la DGT y cuánto cuesta

Cuando la DGT puso en marcha el sistema de distintivos ambientales, se encargó de enviar directamente las pegatinas a los titulares de los vehículos con derecho a ellas, especialmente en las primeras fases de implantación. Sin embargo, no todos los propietarios la recibieron en su momento.

Si has comprado un vehículo de segunda mano, si tu coche es relativamente nuevo o simplemente no te llegó la pegatina, puedes solicitarla fácilmente por varias vías autorizadas. Lo primero es asegurarte de comprobar qué etiqueta le corresponde a tu matrícula, algo que puede hacerse en las herramientas oficiales de la DGT.

Una vez confirmado que tu vehículo tiene derecho a distintivo, puedes tramitar la obtención de la pegatina a través de oficinas de Correos, donde suelen emitirla en el acto o en un plazo corto, tras identificar al titular y el vehículo.

También es posible conseguirla en la red de talleres de la Confederación Española de Talleres (CETRAA) y otras redes de talleres autorizados, así como por medio de gestores administrativos colegiados que tramitan documentación de vehículos a diario.

Otra opción es recurrir al Instituto de Estudios de Automoción (IDEAUTO), que también gestiona la emisión de estos distintivos, y en el caso de las grandes flotas de vehículos, se puede hacer el trámite a través de la asociación Ganvam, que agrupa a parte importante del sector de la automoción.

El precio oficial del distintivo ambiental es de cinco euros por etiqueta, aunque el coste final puede incrementarse ligeramente por gastos de gestión o envío según el canal utilizado. Conviene comparar si vas a tramitar varias pegatinas o si te lo hace un intermediario.

En cualquier caso, se trata de un importe relativamente reducido si se tiene en cuenta que llevar la pegatina al día puede evitar sanciones, restringir menos tus movimientos por ciudad y aportar ventajas en términos de movilidad y aparcamiento en numerosas localidades.

Relación entre ITV, emisiones y cuidado del medio ambiente

Aunque la pegatina ambiental y la pegatina de la ITV no sean lo mismo, las dos están muy vinculadas al objetivo de reducir el impacto ambiental del tráfico rodado. La ITV comprueba que las emisiones del vehículo se mantienen dentro de los límites legales para su categoría y antigüedad.

En una inspección, si el coche emite por encima de lo permitido, puede obtener un resultado desfavorable precisamente por incumplir los valores máximos de contaminación establecidos. Esto obliga al propietario a reparar averías, sistemas de escape o elementos de tratamiento de gases para volver a pasar la prueba.

La etiqueta ambiental, por su parte, clasifica a los vehículos en bloques, de los más limpios a los más contaminantes, de manera que las administraciones puedan aplicar políticas de restricción o incentivos en función de esa clasificación. Así se combina el control técnico periódico (ITV) con una gestión global del parque móvil (etiquetas).

Conducir un vehículo con menor nivel de emisiones no solo ayuda a cumplir la normativa, sino que además suele implicar un consumo de combustible más ajustado y, en muchos casos, un mantenimiento más eficiente. A la larga, esto se traduce en ahorro económico y en menos averías derivadas de sistemas de escape saturados o componentes sometidos a esfuerzos excesivos.

Por tanto, aunque a nivel práctico puedas pasar la ITV sin llevar la etiqueta ambiental y moverte fuera de las ZBE sin preocuparte demasiado, es interesante intentar mantener el vehículo en buen estado y valorar opciones más sostenibles cuando toque renovarlo, tanto por tu bolsillo como por el entorno.

En conjunto, entender bien para qué sirve la pegatina de la ITV, qué significan sus colores, cómo funciona el distintivo ambiental de la DGT y de qué forma influyen en tus desplazamientos te permite moverte con más tranquilidad, evitar multas innecesarias y adaptarte mejor a las restricciones que van apareciendo en las ciudades, mientras mantienes tu vehículo seguro y algo más respetuoso con el aire que respiramos todos.